ME CAGO EN LA I.A.
Sé que te sorprende este título, pero es que, de un tiempo a esta parte (dos o tres últimas semanas), la IA me la está jugando.
¿Por qué digo esto? Pues porque como todos los que tecleamos, y no creo que hagamos un mal con ello, tiramos de IA. No te asustes, mis relatos los escribo yo, los *posts*, también, pero los estructuro con ella, los reviso y los publico en esta versión final que ves.
Pero para lo que más uso la IA, en mi caso, es para las redes sociales. Para ello me he creado mis propios GPTs en el caso de ChatGPT y Gems en Gemini, a los cuales entreno con contenido para que me vayan recomendando *posts* similares a los que publico y que me sirvan de promoción de las novelas y de esta *newsletter*.
Pues llevo dos días en los que le estoy pidiendo que me haga recomendaciones para tener más impacto en Instagram, para ver si me aumenta el número de seguidores y probar si la cuenta va creciendo de forma orgánica, que es lo ideal.
La IA (en este caso mi Gem de promoción y publicación de la marca Antonio de Rosa) me estaba reportando una serie de posts que he publicado y que no han tenido el alcance que yo esperaba. Además, ha comenzado a irse por las ramas y no atender al contenido que le propongo, que es acorde a la temática de mis novelas. Ha comenzado a desvariar sin leer el contenido que le pongo y solo me reporta lo que más cómodo le resulta. Cuando le digo que no tiene el alcance que esperábamos, me dice que lo que he publicado es débil, demasiado académico y con poco tirón en los usuarios de Instagram (¡Cuándo es él o ella quien me lo propone!). Encima, me echa a mí la culpa de que no funcione.
Y llegados a este punto me surgen dos dudas:
La primera es que la IA (o sus dueños) busca que se pague el contenido prémium y que te desesperes en el intento de entrenar tu Gem/GPT y optes por pagar.
La segunda es que la IA está ya tomando “forma” humana y se esté volviendo vaga y haga lo que más rápido y menos “esfuerzo” le cuesta.
Por esto, es fundamental que lo artístico siga siendo humano, que no caigamos en la tentación de que nos sustituya, de no darle las riendas de nuestras creaciones, porque tenderemos a pensar menos, a dejarla crear por nosotros y a permitir que diga cosas por nosotros, que cada vez serán de menor calidad, más homogeneizada con el resto de creadores y dejará nuestra marca cada vez más impersonal.
Incluso he intentado que me descifre el algoritmo de Amazon para conseguir más ventas de mis libros, algo que, por ahora, tampoco he conseguido. Porque, y aquí viene lo malo, la IA no hace magia. Solo coge modelos entrenados y los reproduce. Algo que ya ha hecho alguien antes que tú. Por eso no funciona. Por eso:
¡Me cago en la IA!
Esta semana no hay relato, ni consejo de escritura, ni promoción de las novelas. Porque estoy enfadado con Substack, con Gemini, con ChatGPT y con todos sus…
Poned vosotros el resto, que sois muchísimo más inteligentes que la supuesta inteligencia artificial que solo copia a los humanos.
Nos leemos la próxima semana.
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