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Se puso el pasamontañas, cogió el bate de béisbol y salió a la calle amparado por las sombras. Tenía muy claro hacia donde dirigirse. En primer lugar, iba a acercarse hasta un parque, donde sabía que dormían, al amparo de la vegetación y algunas verjas, varios indigentes.
Llegó hasta uno de ellos y comenzó a soltar golpes con el bate, hasta que el hombre, que en un principio se había revuelto ante los golpes, dejó de moverse.
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Ese sería el señuelo para lo que era realmente lo importante. Se fue hasta una zona donde abundaban los inmigrantes. El objetivo era golpear a uno sin que los demás lo vieran, para posteriormente, provocarles con la indicación que llevaba preparada.
En una esquina del barrio más habitado por extranjeros, vio a uno de ellos apoyado sobre la pared. Parecía estar solo, así que se encaminó hacia él. El hombre, cuando le vio, puso cara de terror, ya que había observado el bate de béisbol, que ya llevaba preparado para golpear.
Le dio varios golpes hasta que el hombre cayó, un par de golpes más acompañado de unos gritos del inmigrante para llamar a otros. En cuanto vio salir de algunos locales a otros inmigrantes, dejó de golpear y salió corriendo, no sin antes dejar caer junto al hombre una tarjeta de un comercio de electrodomésticos que había cercano al barrio.
Los inmigrantes lo persiguieron durante unos minutos, pero había tomado ventaja y los había despistado. Se fue hasta una esquina próxima a la tienda de electrodomésticos a esperar a los inmigrantes. En cuanto éstos llegaron comenzaron a golpear el escaparate y darle pedradas hasta que rompieron el cristal, y comenzaron a coger artículos de la tienda. Sonrió satisfecho ante lo que estaba viendo, pues el plan había salido a la perfección.
Llegó a su casa, se dio una ducha y durmió un par de horas mientras escuchaba las sirenas de emergencias, que probablemente, iban hacia ese barrio.
Se levantó y se puso el traje. Tenía una reunión importante esa mañana.
En la puerta le esperaba el coche que le llevaría hasta el encuentro. Cuando llegó todos estaban preocupados mirando una televisión, donde se daba la noticia de los inmigrantes que habían asaltado la tienda de electrodomésticos.
«Esto es solo el principio» escuchó decir a uno, «a partir de ahora todo esto va a ir a peor si no podemos remedio».
Conminó a todos a tomar asiento, ya que la reunión prometía ser importante. Era un Consejo de Ministros crucial para el futuro del país.
Sonrió complacido ante las caras compungidas de sus ministros.
PD: Esto es un relato de ficción y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia… o no.
Hay una serie de vídeos que me gustan mucho, que son los de la serie: «La gota de sangre» de Zenda Libros, con la autora Ana Ballabriga como maestra de ceremonia, donde explica un poco los entresijos de la novela de misterio, negra y thriller y hace recomendaciones de lecturas. Espero que os gusten.
Esto es todo por esta semana. Espero que os haya gustado y, ya sabes, si te ha gustado, compártelo con aquellos a los que sabes que les gustaría algo así. Te estaré muy agradecido.
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