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Hola, soy Antonio de Rosa, y hoy te traigo un relato que escribí hace unos años y que creo que explica muy bien todo lo que está sucediendo alrededor del mundo. Esto no va de derechas, de izquierdas, ni de centros. esto va de personas que están desesperadas y que ven como los políticos que debían hacerle la vida más fácil hacen todo lo contrario. Mienten, roban, esquilman las arcas públicas para darle el dinero a su amigos y, sobre todo, juegan con las ilusiones de las que personas que les han votado.
🖋️ Relato de la semana
DESESPERACIÓN
El disparo fue a quemarropa, mirándole a los ojos, para que pudiera ver bien quién lo mataba. Al día siguiente todo el mundo hablaría de magnicidio y se preguntarían cómo podían ocurrir esas cosas. El presidente asesinado en su paseo al anochecer.
Pero a él le daba igual, incluso si lo atrapaban. Tenía sus motivos.
Había estudiado durante meses el momento más oportuno, en el que había poca vigilancia y la escolta le cedía espacio para ese paseo por los alrededores de la casa.
Al fin dio el paso y se decidió a actuar.
Todo había comenzado durante la crisis. Se había quedado sin empleo y, por más que buscaba, no encontraba nada. No se le caían los anillos por trabajar en cualquier sitio, pero no había nada, y los trabajos que no quería nadie —que a él no le importaba aceptar— se los daban a inmigrantes a los que les pagaban una miseria. Y con eso no se podía competir.
Veía cada día en las noticias decir que había que apretarse el cinturón, pero más no podía. Primero porque el cinturón no tenía más agujeros y segundo, porque ya no le quedaba nada que perder. Era poco más que un saco de huesos.
Tenían lo justo para vivir y, algunos meses, ni eso. Prefería no comer él y que su hija pudiera estar bien alimentada. Su mujer hacía lo mismo; también había sufrido un ERE en la empresa en la que trabajaba y la habían dejado en paro.
Con ese panorama, se enfrentaban a la vida día a día, viviendo de las pocas ayudas a las que tenían derecho. Era curioso —pensaba— que quien les pedía responsabilidad cada cuatro años no se hiciera responsable de lo que le estaba pasando a tantas familias como la suya. Al final, la idea que repetían nuestros políticos era clara: la culpa siempre era de la gente de a pie.
Se habían dedicado a esquilmar los servicios públicos para entregarlos a sus amigos, privatizarlos y exprimirlos. Cuando la sanidad colapsó, la culpa volvió a recaer sobre los ciudadanos. Los responsables de tamaño atentado nunca asumieron nada.
Después vino la enfermedad de su hija. Con la sanidad colapsada, tardaron semanas —semanas cruciales— en detectarle el tumor. Demasiado tarde. Hubo tratamientos, pero el pequeño cuerpo de la niña no aguantó. Aquello lo reventó por dentro.
Su mujer entró en una depresión brutal que, en pocos meses, terminó en suicidio. Eso fue el golpe final.
Habían pasado, en apenas unos años, de ser una familia de clase media —dos trabajos decentes y una hija— a la pobreza casi extrema, con una hija muerta y una mujer que siguió el mismo camino.
Lo único que le quedaba era demostrar a esos malnacidos que las decisiones tomadas contra la gente tienen consecuencias. Como los medios estaban comprados, decidió tomarse la justicia por su mano. En realidad, no tenía nada que perder.
Y allí estaba, delante del cuerpo sin vida del presidente, sonriendo, mirándole a los ojos y diciéndole que lo hubiera pensado antes de mentir a todo un pueblo.
✒️ Consejo de escritura
No justifiques: muestra.
En este relato no hay discursos morales ni sermones explícitos. El protagonista no pide comprensión; actúa. Y eso es lo que hace que el lector se vea obligado a juzgar por sí mismo.
Cuando trabajes historias duras, con carga política o social, evita explicar qué debe pensar el lector. Limítate a exponer los hechos con crudeza y orden. La indignación, si está bien construida, surge sola. La literatura no tiene que pedir permiso ni disculparse.
📚 Sobre los relatos con fondo político-social
Este tipo de relatos no buscan dar lecciones, sino poner un espejo delante del lector. Funcionan cuando parten de lo íntimo —una familia, una pérdida, una injusticia concreta— y desde ahí señalan a lo estructural.
La buena narrativa político-social no grita consignas: muestra consecuencias. No habla de sistemas abstractos, sino de vidas rotas por decisiones tomadas lejos, en despachos cómodos. Es una tradición larga y respetable, desde la novela realista hasta el noir más descarnado. No pasa de moda porque, por desgracia, la injusticia tampoco lo hace.
📖 Novedades: El Predicador
La nueva novela, El Predicador, avanza con paso firme. Desde hace unos días la tienes disponible en formato digital en Amazon. Puedes adquirirla por 2,99€, aunque habrá alguna promición para comprarla a un precio inferior en algunos momentos. Además, si tienes Kindle Unlimited, puedes tenerla gratis en tu dispositivo digital y leerla en cualquier momento. Si decides hacerlo, te agradecería mucho que me pusieras una valoración y una reseña en Amazon. Cuesta poco y a los autores nos ayuda mucho.
Es una historia incómoda, oscura y directa. Sin concesiones. De las que no buscan gustar a todo el mundo, pero sí ser honestas con lo que cuentan.
Te dejo el enlace directo aquí:
Gracias por estar al otro lado.
Nos leemos la semana próxima.
Antonio de Rosa
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