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🗞️ Entre luz y tinta
Edición semanal — Relatos breves con alma, humor y misterio
✒️ Relato de la semana
Mi primo Víctor y la señora del pellizco
Mi primo Víctor es muy buena gente, pero una vieja le pegó un pellizco en los huevos. ¿Note lo crees? Quédate que te lo cuento.
Mi primo trabaja en una empresa de carpintería de pueblo y, aunque casi todo el trabajo gordo lo tienen en la costa de Málaga, hacen cosillas en el pueblo, como arreglar puertas, ventanas, algunas cerraduras. Para resumir, muchas veces hacen trabajillos por echar una mano.
La cosa es que una señora mayor del pueblo, medio familia del jefe de Víctor, llama para que le arreglen una puerta que no cierra bien. El jefe manda a mi primo que es «apañaete»; este prepara su caja de herramientas y se va para la casa de la señora.
Sube hasta la habitación donde está la puerta, mira la parte de arriba y ve que roza, y en 20 minutos arregla la puerta; cierra perfectamente. La mujer, contenta por lo pronto que se la arregla le ofrece todo tipo de bebidas y comidas que mi primo rechaza porque es muy prudente.
La señora, antes de que Víctor salga por la puerta le dice:
—Dime qué te debo.
—Eso lo arreglas con mi jefe—le responde.
—Es que lo llamo, me dice que me va a traer la factura y después no viene ni me cobra.
Mi primo se encoge de hombros y se va hacia el taller.
Al día siguiente la mujer llama al taller de nuevo para decir que la puerta no cierra y le pide que le mande de nuevo al “muchacho de ayer, que trabaja muy bien”. Mi primo coge su caja de herramientas, escalera incluida, y se va a casa de la señora.
Al llegar, la mujer lo espera en zaguán; él con las dos manos ocupadas; ella con dos billetes en la mano; él rehúye con la caja de herramientas y la escalera. Y la señora le dice:
—Mira que te doy un pellizco en los huevos.
Él se queda quieto; la mujer se abalanza sobre él, le pega el pellizco en lo huevos y le intenta meter los billetes por el cuello de la camisa. Él le dice que como coja el dinero su jefe lo echa, que él tiene un sueldo.
Mientras intenta meterle los billetes le da unos cuantos arañazos en el cuello. Mi primo mira hacia los lados y ve una carta en el suelo. La coge y le dice: Mira, una carta del ayuntamiento. Mientras ella coge la carta él recula y consigue salir a la calle y llegar a la furgoneta.
Llega al taller y se lo cuenta al jefe:
—Haber cogido el dinero—le dice este entre risas—. No veas cómo tienes el cuello.
—Es que me ha intentado meter los billetes por la camiseta.
El jefe se parte de risa porque parece que se ha peleado con un gato.
Termina la jornada y se va para su casa. Al llegar, su mujer, embarazada de 5 meses y con las hormonas por las nubes, se queda mirando los arañazos con mala cara y lo interroga con la mirada y un gesto de la cabeza. Él le cuenta la historia y ella, escéptica, le dice:
—Mira que me has puesto excusas extrañas otras veces, pero esta se lleva la palma.
Y ahí están, intentando convencerla de lo que pasó para no tener que tramitar el divorcio y que le vuelva a hablar.
En fin, que no se puede ser tan buena gente como mi primo Víctor porque si no, a veces, sales escaldado.
🛠 Consejo para quienes escriben
Humor costumbrista: cómo enganchar con lo cotidiano
👉 El secreto de los relatos como este está en el ritmo y el lenguaje cercano. Algunas claves:
Presenta al personaje rápido, sin adornos.
Construye complicidad: que el lector sienta que se lo estás contando a él.
Exagera un poco la realidad, pero sin perder credibilidad.
Remata fuerte: la última frase debe tener gracia o cerrar el giro.
Y recuerda: lo más absurdo puede ser lo más real… si sabes contarlo bien.
📢 Novedades de mi novela
📝 ¡Avanza con buen pie!
La continuación de El secreto del Nazareno está un poco aparcada este agosto…o a lo mejor no tanto.
Me explico: la novela está por ahí, en un par de concursos y probando editorial, aunque ahora mismo todas están de vacaciones.
Aún así, sigo repasando partes con las que no estoy satisfecho del todo, aunque pronto la dejaré y no tocaré nada más, porque puede llegar a ser infinito.
Por otra parte, ya llevo 30000 palabras de la nueva historia en la que estoy inmerso, es decir, más o menos media novela. La historia me tiene atrapado y me llevo todo el día pensando escenas y haciendo preguntas a gente cercana que pudo vivir esa época, investigando costumbres, necesidades y posibilidades en esos años, que fueron convulsos.
Ya os iré dando más detalles en próximas entregas.
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Nos vemos en la próxima edición de Entre luz y tinta.
Un abrazo,
Antonio de Rosa
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