151412843.la-locura-nunca-tuvo-maestro.html
Dos relatos sobre violencia y con un poco de ella. La violencia siempre lleva a más violencia.
ACOSO
La gota, rojo intenso, cayó sobre la hoja desde su nariz. Ese grupo seguía machacándole cada día de clase y hoy se habían pasado. Le rodearon, empujaron y fue a dar con el hombro del más alto, Efrén.
Agachó la cabeza y siguió a lo suyo. Le habían puesto un tapón en el orificio, pero no se cortaba el sangrado. Una nueva gota se desplomó como a cámara lenta, apretó los dientes e hizo un avión con la lámina. No podía seguir escribiendo sobre las manchas.
Las chanzas sobre su volumen corporal seguían, auspiciados por un profesor apático y blando, que solo sabía decir: «Chicos, no os burléis de las personas», con una condescendencia que enfadó aún más a Raúl. ¿Cómo podía ser así quién le tenía que proteger?, pensó.
Efrén se puso tras él. Raúl giró con velocidad y lanzó el avión contra el acosador. El avión se clavó en su ojo izquierdo. En segundos pasó de blanco a rojo.
EL JUGUETE
Guille, le arrancó la cabeza al muñeco con furia. Ricardo, su padre, comprensivo, le preguntó que por qué hacía eso. El pequeño, aún con los ojos inyectados en sangre, le respondió que el juguete se había portado mal. El hombre asintió dejando a su hijo rumiando palabras de enfado hacia el muñeco.
Al poco volvió y se había tranquilizado. Intentaba ponerle la cabeza de nuevo, pero no tenía la destreza suficiente. Su padre tomó la cabeza y, con habilidad, restableció el daño que había provocado su hijo.
—Tengo que ir a trabajar—dijo Ricardo.
El pequeño, sorprendido, preguntó:
—¿Ahora?
—Me han llamado del trabajo y tengo que irme.
Arturo se encogió de hombros y fue hasta la estantería donde tenía los juguetes. Miró hacia atrás y levantó la mano para despedirse de su padre.
El hombre salió de casa, subió al coche y fue hasta el centro de la ciudad. La espera fue corta y el individuo apareció al poco con la angustia reflejada en los ojos. Ricardo disparó sin esperar más. Se quedó mirando. Nadie podría reparar aquel juguete.
Esto es todo por esta semana. Nos leemos en la próxima.
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