Entre luz y tinta

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148363249.que-titulo-le-pongo.html Antonio de Rosa

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Una de los momentos más importantes en la edición de un libro es el título. Sí, ya sé que lo más importante es el contenido, que la historia sea buena, que tenga un cubierta atrayente, todo influye. Pero lo primero, es que el título llame la atención, que es lo primero que leemos.


Hola, soy Antonio de Rosa, y hoy quiero hablaros de ese momento tan importante como es el título de un libro. Quédate cinco minutos y te lo cuento.


Hay veces que pones un título a tu manuscrito creyendo que es maravilloso y el editor dice que NO, que ese título es poco comercial. O que en un concurso mandas un manuscrito con su título provisional, pero el libro sale al mercado con otro diferente. Pasa cada año en los premios Planeta. ¿Y quién decide eso? Pues en el caso del Planeta imagino que los editores, como no lo he ganado nunca ni creo que lo haga, solo puedo hacerme una idea.

Cuando escribí «El secreto del Nazareno» pronto tuve muy claro el título. Creo que es un título sugerente, que llama la atención y que, a los que les gustan los temas relacionados con el argumento del libro, les resulta muy atractivo.

En otros casos, relatos, poemas y otras novelas, me está costando mucho más. ¿Por qué? Pues creo que porque no tengo tan claro qué quiero reflejar con ese título. Debe ser acorde con la temática, con el argumento, que diga pero deje abierto a una reflexión. En definitiva, nada fácil.

Veo a diario gente que titula sus libros con títulos interminables, en los que cuando has terminado de leer el título, debes volver a mirar porque no sabes si has leído bien. Otros usan títulos que ya existen (es difícil ser original en un título), que están muy manidos o que confunden. Eso, en mi opinión, es engañar al lector.

Os voy a poner un ejemplo de un texto mío. En un principio, el archivo original se llamó «La fiesta». Era acorde con el inicio del texto, pero tampoco era el argumento principal. Pasó a llamarse «La danza de la lluvia» por otro texto que tenía escrito pero tampoco reflejaba bien lo que quería contar. Al final, lo terminé nombrando «Donde los ángeles no lloran». Sí, sé que es un título largo, pero creo que mucho más sugerente que los dos anteriores y una vez leído el libro entiendes a la perfección por qué se llama así.

Ahora que estoy terminando la nueva novela (solo la historia, ahora hay que corregir y reescribir mucho), tengo que decidir el título. Tengo dos posibilidades: una es el nombre que elegí en un principio para el proyecto, tiene su explicación y no hay ningún libro titulado así. El otro creo que refleja mejor la historia que se cuenta, al menos el hilo principal, y tampoco hay ninguno titulado así. Veremos qué elijo, porque después tiene que gustarle al editor.

En resumen, no es fácil poner el título de un libro, ni siquiera a un relato corto o un poema, pero debemos hacerlo con coherencia, porque eso determinará que un número de personas que están indecisas se acerquen o se alejen de nuestro libro.

Hasta aquí esta semana. Nos leemos la próxima semana.

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