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Cuando nos ponemos a escribir, de forma inevitable, aparecen piedras en el camino. Unas a modo de vacaciones lejos de casa, tareas en el hogar al volver de vacaciones, procrastinación típica del escritor, etc.
Hola, soy Antonio de Rosa y hoy voy a hablaros de qué hago yo cuando se me presentan esas piedras en el camino que nos hacen parar de escribir cuando estamos dentro de una historia.
Acabo de volver de unas vacaciones maravillosas por el norte de España, en Aragón. Pasó por la zona de Jaca, Huesca, visitando el parque de Ordesa, Canfranc y lugares preciosos como el monasterio de San Juan de la Peña. Después nos fuimos a Zaragoza para asistir al memorable concierto de Enrique Bunbury en su localidad natal. Visitamos esa magnífica ciudad y el Monasterio de Piedra . Por último, nos bajamos hasta Teruel para unos días más lúdicos con los niños, hotel temático y visita a Albarracín y Dinópolis.
¿Por qué os cuento todo esto? Porque yo, normalmente, escribo en verano y esos días he escrito la friolera de cero palabras. Ni siquiera he pensado en alguna historia para plasmarla en un papel. Pensé que, con la vuelta a casa, todo cambiaría.
¡Error!
Se unieron dos piedras nuevas: cosas ineludibles que hacer en casa y, cuando tenía algo de tiempo, procrastinación.
Teniendo en cuenta que lo que es ineludible y las vacaciones ya pasadas no los puedo resolver, solo me queda actuar sobre esa amiga pegajosa del escritor que es la procrastinación. Por eso escribo estas líneas, para vencer la pereza de coger una nueva rutina de escritura diaria que me haga avanzar en la nueva novela.
Espero que estos días fuera me hayan recargado el cerebro de energía para plasmar todo lo que había previamente para la nueva historia.
He aprendido del pasado, cuando escribí «El secreto del Nazareno», en el que tuve otras piedras en el camino, muy diferentes a las de esta vez. Aquellas fueron por inexperiencia, de las que tomé buena nota para que no me ocurriera otra vez. Ahora son otros obstáculos que espero ir salvando con solvencia.
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En definitiva, que solo podemos intervenir en lo que depende de nosotros para poder seguir escribiendo y modelando una historia. En todo lo demás, lo mejor, es no gastar energía pensando en ello, sino en hacerlo y disfrutarlo y que sirva de aprendizaje para futuras historias.
Si te gustan estas cosas que pongo por aquí, comparte con quien creas que le pueda gustar.
Nos leemos la próxima semana, retomando el curso de la nueva novela. Os dejo algunas fotos de los lugares.
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