Entre luz y tinta

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145717174.dime-tu-nombre.html Antonio de Rosa

Los personajes, esos componentes fundamentales en una historia deben ser creíbles, apasionantes y, sobre todo, cercanos. Pero, ¿en qué nos basamos los escritores a la hora de crearlos?

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Buenas, soy Antonio de Rosa, y en este post os voy a hablar de cómo creo los personajes, en qué me baso y la manera de darles una personalidad y unas características físicas.

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Cuando uno crea una historia debe tener claros quiénes van a ser los personajes principales y quiénes los secundarios. ¿Esto es así desde un inicio? No. Puede haber evolución de alguno de los principales que va perdiendo peso en la historia y otros, aparentemente secundarios, que progresan para tener más protagonismo del que pensabas en un principio.

Debemos pensar que la construcción de una novela se comporta como un ente vivo, evolucionando y progresando por más que lo tengas planificado de una forma concreta. Los escritores de mapa, entre los que me incluyo, quieren tener todo atado, pero, a veces, es imposible, porque una idea nueva se cruza en tu camino y encaja a la perfección en la historia, o la redirige hacia otro lado que en un principio no tenías previsto, pero que es perfectamente posible. A los personajes les pasa igual, cambian ellos y modifican la historia.

Pero, ¿en qué me baso para crear un personaje? Pues, casi siempre, en la gente que me rodea. Si quiero dotar a un personaje de una personalidad característica busco en mi entorno alguien que se adapte, y lo tomo de referencia para su evolución.

Es necesario decir que casi todos los personajes tienen algo del que escribe, porque es su creador y es inevitable dotarlo de algo suyo. Tanto si el personaje es un héroe como si es un villano.

A veces coges solo un nombre, otras veces coges la fisonomía de alguien, pero no su personalidad. Y, a veces, usas a toda una persona, con todas sus características, para crear un personaje, que no es más que la descripción de una persona real.

¿Por qué lo hago así? Porque necesito visualizar en todo momento la historia que estoy escribiendo, personajes (gestos, palabras, actitudes) y escenario (olores, sabores, colores). Es mi forma de escribir, dónde intento que todo sea muy gráfico y así el lector pueda meterse en la historia y disfrutar como si fuera parte de ella.

En mi novela «El secreto del Nazareno», el personaje principal, Salva Reina, tiene comportamientos y actitudes mías, pero también de muchas personas de mi entorno. No es cierto que sea yo, aunque al personaje pase por situaciones por las que he pasado yo. También le ocurren cosas que no me han pasado a mí, pero sí le han pasado a personas de mi entorno.

En los demás personajes de la novela pasa igual, hay personas de mi entorno más cercano, algunos en los que mezclo a dos personas y otras veces le doy una personalidad a alguna persona que he visto por la calle y me gustan las características físicas para un personaje concreto.

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Este tema da para mucho, por lo que lo retomaremos más adelante para darte información sobre personajes de la nueva novela.

En el próximo capítulo hablaremos sobre qué es mejor: escribir por escenas o por capítulos.

Nos leemos.

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