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Buscaba una época histórica en concreto y un misterio, sobre todo, un misterio. ¿Quieres saber cómo lo encontré? Quédate cinco minutos y lo sabrás.
Soy Antonio de Rosa y hoy quiero hablarte de qué es lo que buscaba para mi nueva novela y cómo lo encontré.
Cuando uno quiere hacer la continuación de una novela de ficción histórica no le preocupa la parte ficticia de la historia, sino la parte real, esa que se puede consultar buscando en la wikipedia o en cualquier fuente más fiable que esta.
Por tanto, había que tener una época histórica en concreto, no valía cualquiera, debía estar relacionada con la época de «El secreto del Nazareno», pero no ser esa misma por estar ya explotada. Y también tenía que estar relacionada con la trama anterior, esto es, la imaginería sacra, las localizaciones, como Gilena y Lorca, lugares de origen y trabajo respectivamente, de Salva Reina, protagonista del «Nazareno».
Así que no me valía el Siglo de Oro en Sevilla. Había que buscar enlazando todo. Me fui a un siglo después (Siglo XVIII) en la ciudad de Granada. ¿Por qué? Pues porque hay varias imágenes en Gilena y alrededores de un escultor que realizó su formación artística en esa ciudad.
Ya tenía la época y el personaje de la misma. Ahora me faltaba tejer una trama alrededor de este personaje, poco conocido, con poca información disponible, pero con una vida, en apariencia, interesante. Pero para tejer esa trama necesitaba un misterio.
Granada es ya de por sí una ciudad misteriosa, con infinidad de leyendas conocidas y que han hecho correr ríos de tinta. No me valía cualquier misterio, ni ninguno que hubiera sido muy explotado. Busqué, indagué, me sumergí en el infinito mundo de internet, hasta que encontré uno que me pareció muy bonito, interesante y, lo más importante, muy poco conocido.
Comprobé que las fechas me cuadraban perfectamente con la época histórica en la que quería encajar la trama y una cantidad de «maravillosas coincidencias», que parecían llamarme a escribir una historia con todos esos datos.
Con estos mimbres cree una historia en mi cabeza y comencé a hacer dos líneas temporales y cuadrar la historia de Salva y María. Tenía época, tenía misterio, tenía trama. Era el momento de hacer un esbozo de los capítulos para ver por dónde me llevaba la historia.
A partir de ahí, solo había que comenzar a escribir y por ahí vamos, ya más de treinta capítulos y más de cien páginas de la nueva historia.
Si quieres conocer cómo comenzó la historia puedes adquirir «el secreto del Nazareno», mi primera novela, aquí:
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Nos leemos en una semana.
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